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Tacna conserva un gran legado de leyendas y episodios anecdóticos de sus periodos de guerra y de paz–indígenas, virreinales y republicanos, así como sus costumbres devotas y festivas, y sus raíces aymaras, quechuas y españolas. Presentamos a continuación algunas de ellas.
El anexo de Calleraco, en Candarave, es fuertemente indígena, las comparsas, acompañadas por zampoñas, bombo y redoblantes alegran todas sus fiestas particulares y comunales en carnavales forman pandillas que bailan huaynos tocados en tarca y pito, que recorren las casas de los vecinos invitando a unirse a su entusiasmo y algarabía.
Según una leyenda, una esquina de la actual Plaza Zela de Locumba, guarda parte del rescate de Atahualpa. Todo el Tahuantinsuyo enviaba oro para el rescate del Inca, y un valioso cargamento atravesaba Locumba, cuando llegó la noticia de que el monarca había sido ajusticiado. Los indios, desesperados, decidieron enterrar su tesoro en lo que hoy es la plaza del nuevo pueblo, pero dejaron el siguiente derrotero: “Primero encontrarán una llama, después una canasta con un lorito, después estarán las cargas de oro.”